Cuba: 5 Consejos para mujeres que vayan solas

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Cuando comuniqué a mi familia y a mis amigos que me iba sola a Cuba, todos fruncieron el ceño en señal de preocupación. Sin embargo, aunque ningún sitio en el mundo es seguro al cien por cien, ni siquiera el jardín de mi casa en Londres, conforme iba avanzando el viaje me fui sintiendo más segura en la isla que en ningún otro lugar de América Latina. Eso no quiere decir que no viviese ciertas situaciones en las que me hallase algo incómoda, así que aquí van cinco consejos para mujeres que viajan solas a este destino.

Traducido por Santiago Díaz Bravo

(Original version in English)

Cuba consejos

Consejo número 1: en Cuba te van a entrar aunque no quieras, así que, al menos, estate preparada

Sé que soy un tanto radical al decir esto, pero lo siento: si crees que no vas a poder soportarlo, no vayas a Cuba. O vete en compañía. Que los cubanos te van a entrar es un hecho, así que lo que debes hacer es desenvolverte del modo adecuado.

Una vez dicho lo anterior, quiero aclarar que nada más lejos de mi intención desanimarte, porque ello no quiere decir que la única opción sea resignarse. A diferencia de lo que ocurre en otros países latinoamericanos que he visitado (como fue el caso de mi “pesadilla” en la paradisiaca isla de Roatan), la mayoría de los cubanos que se acercan a una resultan totalmente inofensivos, y con frecuencia bastante encantadores. En cualquier caso, si una no desea ser molestada, que sean encantadores no los convierte en aceptables. Nunca me he sentido amenazada por ninguno de ellos en Cuba. Sencillamente, ignóralos y continúa tu camino, o respóndeles con alguna frase tonta (siempre que tu nivel de español lo permita), y lo más probable es que se limiten a sonreír. Recuerda: lo más importante es continuar tu camino sin detenerte.

Consejo número 2: antes de que el autobús llegue a la parada, debes saber exactamente la dirección del hotel o de la casa donde te vas a alojar

No se trata de un consejo exclusivo para mujeres. Cuando una viaja en autobús y llega a la estación, al bajar del vehículo puede encontrarse con un panorama ligeramente intimidatorio, conformado por una multitud de taxistas empeñados en sacarse unos cuartos. Compiten entre ellos, y en ocasiones pueden aparentar cierta agresividad. Te seguirán incluso en el caso de que declines amablemente sus servicios, y da igual que lo hagas una, dos o tres veces. Mi encarecida recomendación es que le pidas al propietario de la casa donde te vas a alojar que te espere en la estación, o llegar con antelación a un acuerdo con alguien que te recoja, que debe portar un papel con tu nombre. La mayoría de las casas de huéspedes aceptan este tipo de tratos, por el que sólo tendrás que pagar un dolar de más. Por un módico precio evitarás abonar el doble de la tarifa, seguramente sin que te percates de ello, y todas las molestias que conlleva el regateo.

En el caso de que ni el propietario ni ninguna otra persona vayan a recogerte, échale un vistazo al mapa para familiarizarte con la distancia que separa la estación de la casa o el hotel. Ello te permitirá negociar el precio con un taxista con conocimiento de causa. Si no te queda más remedio que optar por esta vía, mantente firme pero intenta sonreír. La coquetería es más efectiva que los gritos, y si dicha táctica no te funciona, tal vez sea porque aparentas tener mucho dinero.

Consejo número 3:  no cometas el error. Resultan encantadores pero se les conoce como Jineteros (y están en todas partes)

Te los puedes encontrar en cualquier momento y en cualquier lugar. No quiero alarmarte sin motivo,  porque creo que la mayor parte de ellos resultan inofensivos si continúas tu camino sin prestarles atención, pero cada hombre que se te acerque es un posible jinetero. Ándate con ojo sobre todo si un chico realmente sexy de repente se fija en ti. En nueve de cada diez ocasiones, o más, tratará, de alguna forma, de convertirse en tu “novio cubano” (o simplemente intentará llevarte a un bar, a un restaurante o a un alojamiento a cambio de una comisión). No se trata necesariamente de prostitución. Lo que buscan es el estilo de vida temporal que tú seas capaz de proporcionales. Para la mayoría de ellos, eso significa que lo lleves a un restaurante o salir a tomar unas copas pagadas por ti, y muchos de ellos tratarán de que les regales iPhones u otros artículos de considerable valor como regalo de despedida. Y quién sabe, eso podría traducirse también en una visa que les permita dejar el país. Si eso es lo que buscas, ¿quién soy yo para impedírtelo? Pero debes tener claro en todo momento qué es lo que estás haciendo. ¿Confías en mantener un verdadero romance con ese chico encantador que deja entrever su “tableta” a través de una camiseta estratégicamente desabrochada y se ofrece a enseñarte a bailar salsa? Probablemente no va a ser el único. O sí, depende de la duración de tus vacaciones. Y para según quién puede ser una experiencia estupenda.

Consejo número 4: no tengas miedo a decir “no” en Cuba

En un hotel, o en la calle, cualquier extraño puede pedirte tus zapatillas deportivas, tu jersey, tu sombrero o lo que sea. Se trata tan solo de oportunistas, así que a menos que realmente quieras darles algo, sencillamente di “no”. Yo tenía una respuesta contundente con respecto a mis zapatillas deportivas: “No, porque las necesito para el resto del viaje”.

En la playa presencié como un chico cubano le entraba a un turista canadiense para pedirle sus pantalones de verano. ¿Cuál fue su respuesta?: “¿Quieres mis pantalones? Es que justo en estos momentos los estoy utilizando”. Estupenda.

Consejo número 5: el dinero en efectivo es el rey en Cuba

Cualquiera de nosotras acude a un cajero automático en cualquier parte del mundo cada vez que nos viene en gana, pero Cuba es diferente. Rara vez te toparás con uno (yo no vi ninguno), y las oficinas de CADECA (CAsa DE CAmbio) no son siempre fáciles de encontrar. Además, su horario es restringido y casi siempre se forman largas colas para acceder a ellas (recuerda que necesitas el pasaporte para cambiar dinero). Por ello debes estar segura de que llevas suficiente dinero en efectivo allá a donde vayas, sobre todo si piensas salir por la noche. En ese caso, cerciórate de que dispones de efectivo suficiente para regresar. Ten presente que tras una noche de copas no contarás con la opción de sacar dinero de un cajero para volver a casa.

Y bien, aunque estos cinco consejos sean para mujeres que van solas a Cuba, supongo que serán igualmente aplicables a los hombres. A ellos les van a entrar de la misma forma, aún en el caso de que no lo deseen.

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